Guillermo López (La última voz de Uruapán)


 

LA ÚLTIMA VOZ DE URUAPAN

 

2025, Uruapan, Michoacán, México.No sé qué hacer. Mi ciudad está infestada por el narcotráfico y por los cárteles. El más peligroso, el de Michoacán, tiene amenazado a medio pueblo: comercios, bancos, supermercados…

Pero si creéis que este es el final, os equivocáis. ¿Me van a tener que matar para que deje de luchar por la libertad de esta localidad? Me estoy planteando muchas opciones, pero creo que lo mejor es pedir ayuda al Gobierno central.

La presidenta Claudia Sheinbaum, antes de salir elegida en las elecciones, prometió destinar una gran parte del presupuesto a combatir el narcotráfico, las drogas y la violencia en México.

Después de llamadas, correos y reuniones, parece que desde el Gobierno central se olvidan de nosotros. Prefieren dedicar su tiempo a criticar a Israel por todo lo que está pasando en Gaza, o a España porque tienen que pedir perdón por la conquista, en lugar de centrarse en lo que realmente importa: sesenta homicidios de media al día en nuestro país, claramente a causa del narcotráfico.

La droga, esa sustancia que tienta tanto, que parece poco peligrosa, que engancha fácilmente… Y lo más importante: que mueve muchísimo dinero. En la sociedad en la que vivimos, el dinero lo es todo. Y la avaricia de algunos por conseguirlo supera su compasión por las pobres personas que caen enganchadas en las drogas.

En Uruapan tienen presencia dos cárteles: el Cártel de Nuevo Jalisco y el Cártel de Los Viagras. Dos organizaciones criminales y malvadas capaces de cometer verdaderas atrocidades con tal de hacer sus entregas a tiempo y lucrarse del sufrimiento de los demás.

Mi ciudad querida está rodeada de selva. Allí se esconden los principales cárteles. Mañana por la noche, un equipo de seguridad nacional va a entrar a desmantelar todo un laboratorio de cocaína.

A la mañana siguiente pude comprobar que había ido todo bien, aunque hubo bajas de narcotraficantes. Impulsados por el odio, estos criminales juraron tomar venganza contra nosotros. Dijeron que irían contra mí, contra las fuerzas de seguridad del Estado y contra la policía local.

Con todo lo que había pasado esa noche, cualquiera pensaría que necesitaba un rato para descansar. Y justamente, dentro de cuatro días, se celebra el Día de Todos los Santos, una de las festividades más importantes de mi país.

La festejaré con un acto en una de las plazas de la ciudad. Todo tenía buena pinta. En México, el Día de Todos los Santos es sinónimo de alegría y disfrute. Preparamos todo… menos una cosa: no había suficiente seguridad.

Pero bueno, era el Día de Todos los Santos; no creí que a nadie se le pasara por la cabeza actuar mal un día como ese.

Cuando ya estábamos allí, el buen ambiente se palpaba en las miradas de la gente. La felicidad recorría las calles de la ciudad. Todo pintaba bien… hasta que sucedió.

Un hombre encapuchado entró en medio de la plaza, sacó un arma y me disparó siete veces por todo el cuerpo. No me dio tiempo a reaccionar. Cuando me di cuenta, los balazos se habían incrustado en mí.

Lo último que dije antes de morir fue:“Hoy México lo que necesita es justicia. Hoy México lo que necesita es legalidad. Hoy México lo que necesita es que se detengan los cárteles. Hoy México lo que necesita es que prevalezca la ley. Hoy México no necesita división. Hoy México no necesita señalamientos.”

Soy Carlos Alberto Manzo Rodríguez, alcalde de Uruapan. Y aunque ayer lo perdí todo, sé que entregué mi vida a una causa justa: defender mi pueblo de las amenazas y de las drogas que tanto daño hacen.

Como yo, muchos otros alcaldes de México —y especialmente de Michoacán— han perdido la vida de esta forma. Han sido secuestrados, asesinados, torturados… y en parte, gracias a la incompetencia de Claudia Sheinbaum, presidenta del Gobierno de México, una populista que no defiende a su pueblo y hace lo que sea con tal de mantenerse en el poder.

Si pudiese mandar un mensaje ahora mismo, se lo mandaría a todos los jóvenes:
Decid no a las drogas y no a la violencia. Seguid el buen camino y sed fuertes, porque vienen años muy duros.

Guilllermo López

1º de Bachillerato B

Noviembre 2025

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