ZUMO DE NARANJA
Todavía vida ha sido un colacao con
galletas, croissant o tostadas, los dos meses anteriores una tostada con huevo
y este mes me he quedado con el zumo de naranja, que siempre estuvo ahí. Espero
que sea la adolescencia.
Durante todo este tiempo me ha dado
leche con colacao y galletas o tostadas, pero después de verano me empezó a
llegar tostadas con huevo y mandarinas. Lo que nunca me
ha faltado es mi zumo de naranja, eso es lo que ahora me llega, un simple zumo
de naranja. Después suele darme una barrita energética, pero me lo da con
desprecio como si no lo quisiera, como si se sintiese mal al dármelo. Ella sabe
que me tiene que dar algo, pero no le gusta no sé qué le he hecho, pero me
odia. Doy gracias por que al menos me da comida y cena, pero creo que es porque
está con gente, porque cuando está sola no me da nada. Cuando me da más de lo
habitual a veces me dan ganas de devolvérselo, porque se siente muy mal. Yo
rujo para que escuche que necesita darme algo, pero a ella le da igual, creo
que prefiere que yo ruja eternamente a darme algo más que un zumo de naranja.
Desde nuestro punto de vista no
debería comer. Siempre vemos a los demás increíblemente bien y luego nos dirigimos
al espejo y no es igual, nos dirigimos a la báscula y nos dan ganas de cerrarnos.
Siempre nos fijamos en los demás y luego la miramos y le damos una solución, no
comer, por ahora nos ha funcionado un poco. Sabemos que nuestra función no es
ver solo lo malo por eso con lo demás somos optimistas, pero esto lo vemos
completamente oscuro. Llega un punto en el que pensamos que estamos rotos
porque nadie más ve lo que nosotros.
Nosotros somos un montón y cada vez
nos sentimos más débiles, pero no nos ven así. No podemos más, sentimos que
somos enanos y que nuestra fuerza se está yendo al paso del tiempo, a veces
hasta sentimos que temblamos. Al menos antes nos sentíamos como éramos fuertes
y gruesos, pero ahora es todo muy confuso.
Yo ya le he dado tantas vueltas que
cada vez me siento peor. Me llega tanta información y tan diferente que no sé qué
hacer, así que acepto que nos llegue un zumo de naranja y ya está. Tengo dudas
si lo que estoy haciendo está bien o no, pero sé que funciona porque la báscula
por fin ha marcado menos que antes. Sé que lo bueno es comer y que lo malo es
no hacerlo, pero me siento mejor haciendo lo malo y peor haciendo lo bueno.
Necesito que me den cosas para hacer y pensar, sin recordarme a esto, porque
probablemente pienso en esto más de 10 veces al día.
No creo que aún sea grave, pero
quiero estar contenta conmigo misma porque es lo que siempre me ha definido y
al parar esa seguridad ha parado ese brillo que tenía en mí. Me prometí no
tener una inseguridad como esta en mi vida y justo en el momento en el que más
seguridad necesito la pierdo.
Necesito
hablar con alguien, pero no sé lo que esta pasado por lo que no sabría que
decir. Tengo ganas de abrazar a mis amigas y contarles porque rechazo la comida
que me ofrecen, también tengo ganas de que cuando me preguntan ¿estas bien?
yo les pueda responder no.
Mi lema de vida era no te puedes perder ni
desayuno ni merienda y ahora junto esas comidas y es un zumo de naranja.
Aloia
Bollaert 4ºA noviembre 2025
Comentarios
Publicar un comentario