Cristina Almansa (Mi angel de la guarda)


 

MI ÁNGEL DE LA GUARDA.

 

Octubre de 1914

Todo ha cambiado mucho, la vida ya no es como era aquí en Colonia, y aún no sé porqué. Mi madre dice que es porque todavía soy muy pequeña para entenderlo, y creo que ella preferiría no hacerlo. Yo quiero que todo sea como antes, quiero ir al parque a jugar con mis amigos. Lo bueno, es que no estoy yendo al colegio, pero a veces solo quiero volver.

 

Mamá se pasa los días mirando unas listas raras en donde hay miles de nombres, y cada domingo antes de que las lea vamos a la iglesia a rezar para que no salga el nombre de papá

 

Papá se fue hace ya 2 o 3 meses, los cuales han sido como una eternidad sin él, y aún no sé qué está haciendo, pero mamá dice que tengo que estar orgullosa de él, y después pues mira mi hermano y le dice que ojalá él no tenga que pasar por eso. Pero no entiendo por qué tendría que admirarle si es tan malo lo que está haciendo, si mi madre no quiere que mi hermano viva así, pero supongo que en unos años lo entenderé.

 

Verano de 1916:

Los meses se han empezado a convertir en años y ya son dos sin papá. De vez en cuando tenemos noticias de él, alguna carta, hombres que vuelven, pero nunca él. Y cada vez vivimos peor, el hambre es insoportable, y pocas veces tenemos un plato bien lleno para llevarnos a la boca, pero por lo menos los cuatro seguimos vivos, aunque estemos separados de papá y sin saber de él. Y cada vez entiendo más porque mamá no quería saber todo lo que pasaba y dónde estaba papá. Ya empiezo a entender las cosas, pero de verdad que preferiría no haberlo hecho. Y cada día que pasa la gente está más triste y todos echamos de menos a alguien, cada domingo que sale las listas en los periódicos a toda la ciudad se le para el corazón. Algunos rompen a llorar, y otros solo podemos dar las gracias a Dios. Pese a todo, yo sé que él nunca saldría en esas listas, porque la noche que se fue me prometió que volveríamos a estar juntos y que me cuidaría allí donde estuviera y yo sigo confiando en su promesa. Pero todas las noches doy vueltas en la cama sin poder dormir, pensando si podría cumplirla y cada día es más largo que el anterior, pero es un día menos para volver a verle.

 

 

 

Navidad de 1916:

Hoy hemos celebrado Nochebuena y teníamos la esperanza de que volviesen por Navidad, pero el sitio de papá estaba vacío, como desde hace 2 años. Estas navidades han sido muy duras, ya nada es como antes, y el único regalo que pido por navidad es que vuelva sano y salvo, aunque cada día ese regalo se vuelve un poco más difícil de conseguir.

 

Enero de 1917:

La situación parecía que estaba mejorando y que nos habían dado un respiro, pero los ingleses han vuelto a bombardear ciudades de los alrededores y cada día tengo más miedo de que lleguen a la nuestra y no poder salir de aquí. Esta semana no hemos podido recibir el periódico así que no podré ver si papá sigue vivo o no y esa incertidumbre me está matando. Hay mucha gente de colonia que se está yendo a otras ciudades para evitar los bombardeos, ya que es una importante ciudad industrial, pero nosotros seguimos en casa, como desde el principio ya que no tenemos a dónde ir y sabemos que en ningún sitio estaremos tan seguros como en nuestra casa.

 

Febrero de 1917:

Los bombardeos han empezado a ser más fuerte y más cerca y ya pensamos que no tenemos nada que hacer, solo nos queda confiar y quedarnos todos juntos. Está noche me he despertado de repente y he escuchado una voz que me decía “dile a mamá y a tu hermano que tenéis que salir de casa ya” pero no sé si decírselo a mi madre porque va a pensar que es mentira y suficiente tiene como para que le tenga que meter más miedo en el cuerpo.

 

Me he armado de valor y se lo he contado a mi hermano, y no ha pensado que fuese una tontería y cree que se lo tendría que contar a mi madre para buscar un sitio para refugiarnos.

 

Cuando se lo he contado a mi madre se ha puesto pálida y ha empezado a hacer las maletas y así poder coger lo básico que quedaba en casa, que fuésemos a necesitar para poder sobrevivir allí donde vayamos, también ha cogido ropa de papá por si a caso vuelve, y yo sigo confiando en él, sé que es muy fuerte.

 

Dos días después de que saliésemos de casa bombardearon la fábrica de al lado y ha destruido todo lo que había alrededor, incluyendo mi casa y solo puedo dar gracias a esa voz que nos hizo huir para que estuviésemos a salvo. Ahora estamos en Berlín, hemos encontrado un pequeño refugio aquí donde supuestamente no hay ataques, pero desde aquel viernes vivo con un miedo enorme en el cuerpo y no dejo de pensar en lo que hizo que estemos vivos.

 

Marzo 1917:

Hoy hace un mes desde que tuvimos que huir de casa y hasta ahora no hemos hemos recibido noticias de papá, ha sido el mes más duro desde que empezó esta pesadilla, pero tenemos la esperanza de que esta semana si llegue el periódico y sea con buenas noticias ya que dicen que todo esto puede estar terminando, así que vamos a ir a rezar por papá un día más.

 

Cuando volvimos de la Iglesia por fin llegó el periódico, pero las noticias no fueron las que nos esperábamos, papá había muerto en febrero, pero no nos pudimos enterar. Un hombre que volvió nos dijo que murió el en el frente defendiendo a su país, su preciosa Alemania, como él la solía llamar, y por fin entendí porque tendría que estar orgullosa de él. Pensé en la fecha en la que murió y la voz que escuché así que supongo que papá nunca rompió su promesa, aunque nunca volviese a casa.

 

 

Cristina Almansa Albarrán 1A, 2º

Febrero 2026.

 

 

 

Comentarios