MI
NUEVO COMIENZO
Este
largo camino empezó un miércoles 9 de mayo de 2023, luego de llegar cansada de
un largo día de colegio tenía la esperanza de llegar a mi casa, contarle a mi
madre que tal me había ido y enseñarle todo lo que mis amigos y yo estuvimos
haciendo ese día. Pero eso no fue posible, ya que, al llegar a mi casa lo
primero que vi fue la cara de preocupación e incertidumbre de mi madre y cómo
sus ojos estaban llenos de lágrimas. Todo esto tenía un motivo del cual no era
consciente en ese entonces. Desesperada, mi madre me sirve mi plato de comida y
entre más lágrimas me dice “hija, nos tenemos que ir”.
Esto fue
muy impactante para mi, pero decidí no hacer más preguntas para no agravar la
situación y empecé a hacer todo lo que me decía.
Al irme
no podía llevar nada más que un par de calcetines y ropa interior, todo lo que
tenía en mi casa, desde mi ropa hasta regalos con mucho valor sentimental, todo
lo perdí.
Salimos
de casa, 16:30 de la tarde, nos dirigimos a casa de mi abuela donde no
estuvimos ni una sola noche. Mi madre solo le pudo escribir a la familia de mi
mejor amiga para que viniera a despedirse, ya que ellos eran los únicos que
sabían lo que estaba sucediendo. Entre llantos, lágrimas y lamentos nos
despedimos con un abrazo y un “tranquila, trataré de ir a visitarte cuando me gradúe”.
Y sin
más tiempo que perder, a las 04:00 de la mañana comenzó este largo viaje,
cruzamos toda Caracas y distintos estados de Venezuela en coche hasta llegar a
la frontera con Colombia, estando allí pude notar la desesperación y
preocupación de mi madre, ella nos pidió que cerráramos los ojos y que no los
abriéramos hasta que nos avisara. Pasados unos 15 o 20 minutos nos dio la señal
para abrirlos, y no se cómo, pero de un momento a otro ya estábamos en otro
país, lejos de lo nuestro y sin vuelta atrás.
Viernes
11 de mayo de ese mismo año, nos encontrábamos en Bogotá, capital de Colombia,
nos quedamos ahí durante una o dos noches, al día siguiente tomamos el primer
vuelo que había a estados unidos y mi madre, mi hermano y yo nos fuimos. Al
llegar allá pensábamos que ya todo el sufrimiento había acabado, pero con el
tiempo nos íbamos dando cuenta de que este solo era el principio.
Los
primeros días se pasaron muy rápido, acostumbrarse y crear una nueva y
completamente distinta rutina a la que teníamos antes no fue fácil para
ninguno, ya no teníamos a nadie que nos apoyara más que nosotros tres. Mi madre no tenía
apetito, yo con tan solo 14 años empecé a subir desmesuradamente de peso y mi
hermano, con 6 años, la mayoría de las veces aburrido y sin nada que hacer en
casa. Claro que siempre estuvimos esforzándonos y haciendo todo lo posible para
por fin poder acostumbrarnos a la cultura norteamericana y de una vez por todas
dejar el pasado atrás y empezar una nueva vida.
Debido a
un giro en los acontecimientos y después de una larga investigación sobre
nuestra familia, pudimos descubrir que mis tatarabuelos eran originarios de las
islas canarias, concretamente de la isla de “La gomera”. Al enterarnos de esta
noticia nos pusimos en marcha para reclamar y conseguir esta nacionalidad. La
obtuvimos, y esto nos permitió hacer de este proceso de un nuevo comienzo mucho
más sencillo. Después de tres
meses viviendo en la ciudad de Miami y pensando muy bien en cuál iba a ser
nuestro próximo paso, decidimos venir a España, un maravilloso país que, sin
saberlo, de un momento a otro, cambió nuestras vidas.
Llegamos
a Madrid con mucha alegría y con muchas esperanzas de un gran futuro, nos
pusimos en búsqueda de un buen colegio ubicado en una buena zona de la ciudad, es
aquí el lugar donde sin imaginarlo encontré a muchas de las personas que me
trajeron de vuelta la felicidad luego de haber perdido la esperanza de volver a
encontrarme con personas que llenaran mi vida. Y a pesar de seguir extrañando
las personas tan especiales que dejé allá en mi hogar, las personas que he
conocido aquí me han demostrado que a pesar de que la vida te ponga muchos
obstáculos, siempre pueden aparecer personas que te devuelvan la alegría que
pensabas que no iba a volver a llegar.
Debido
a este largo trayecto en el que estábamos mi familia y yo en busca del lugar
indicado para volver a empezar me di cuenta de lo mucho que tenía en mi ciudad
pero que jamás supe valorar, y espero, algún día no muy lejano, volver a
encontrarme con todos mis familiares y amigos y nuevamente tener la oportunidad
de expresarles todo mi cariño.
Miranda Valentina Amaya Pérez, 1ºA, 5/2/2026.
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