Antonio Cots (Misión Furia Epica)

 

MISIÓN FURIA ÉPICA


(Mi visión de las horas previas a la incursión del F15 en territorio iraní)

 

Llegaron al portaaviones de madrugada, pero la luna iluminaba todo el cielo, que estaba lleno de estrellas, no había ni una sola nube... era precioso, pensaron, el cielo se reflejaba en el mar en calma, pocas veces se podía disfrutar de un paisaje así. Nadie salió a recibirlos, pero a ninguno de los dos les extraño, dada la misión que tenían al día siguiente. John y Robert, descendieron del helicóptero y sin decir ni una palabra se fueron a dormir. Se conocían desde hacía muchísimos años, y habían realizado misiones juntos en innumerables ocasiones. Pero los dos sabían que ninguna era como esta...

 

John había nacido en Minnesota, y en su familia todos eran militares... su abuelo, su padre, sus dos tíos y sus hermanos. A nadie le extrañó cuando decidió alistarse en el ejército y cuando eligió las fuerzas aéreas, dadas sus buenas calificaciones. Rubio, de ojos azules, alto y con buena planta, tenía mucho éxito con las mujeres, aunque su carácter más bien tímido había hecho que a sus 27 años siguiera soltero. 

 

Robert era de Nueva York, y en su familia solo había banqueros y abogados. Fue una sorpresa tremenda cuando dijo que quería ser militar.  Moreno, bajito, fuerte gracias a sus horas de gimnasio, muy hablador y dicharachero, era la alegría del escuadrón. Contaba con 29 años cuando comenzó la operación militar, y cumplió 30 en territorio enemigo…como celebró su 30 cumpleaños en Irán es algo que sólo él sabe, pero seguro que ha sido el cumpleaños más raro que ha tenido en su vida… sin velas ni tartas, ni nadie que le cantara cumpleaños feliz a las 12 de la noche, como solía suceder cuando estaba en casa con los suyos.

 

En esas situaciones, las palabras sobraban, pensó John; ya tendrían tiempo al día siguiente de hablar todo lo que tuvieran que hablar. Además, entre ellos la confianza era tan grande y se conocían tan bien, que solo con mirarse sabían lo que pensaba el otro. 

 

El despertador sonó a las 5:00 de la mañana, y tomaron un café rápido. Los dos sabían que no les entraría nada sólido en un día como aquel. Robert le dijo a John que cogieran unos muffins para comérselos por el camino, y se rieron con ganas, aunque nos dos sabían que sería imposible comer nada hasta que regresaran de la misión Llegaron a la oficina del General Grant, y les facilitaron el plan de vuelo. Ambos lo estudiaron detenidamente: la velocidad, el clima que tendrían, los posibles contratiempos... lo tenían todo claro y estaban tranquilos y preparados para despegar. 

 

A ambos les pareció que el cielo estaba precioso. Subieron al F15, ese avión biplaza que no había sido abatido nunca en combate. Eso les daba mucha seguridad, un avión indestructible, pensaron los dos y lo sabían, porque lo habían estudiado durante su instrucción, que el avión estaba diseñado para misiones de largo alcance, y alta velocidad, y que no necesitaba llevar cazas de escolta. Era lo ideal para no ser vistos por los iraníes, y no ser interceptados por los sistemas de defensa de la Guardia Revolucionaria. 

 

Habían sido entrenados para eyectarse del avión antes de que se estrellara, y llevaban una pistola cada uno de ellos para defenderse si caían en territorio enemigo. Los dos sabían que, si eso pasaba, debían esconderse, y esperar a que los rescataran. Estaban contentos de estar juntos, formaban un buen equipo... despegaron, y comenzó la que era la misión más importante de su vida. 

 

Nada sabemos a día de hoy sobre qué pasó durante el vuelo, y por qué el avión fue abatido sobre la provincia iraní de Kohkiluyeh y Boyer Ahmad, en el suroeste del país, pero estoy seguro que en unos años podremos ver una película de Hollywood que nos contará tanto las horas previas a la misión, como que las incidencias que tuvieron durante el vuelo, y, sobre todo, cómo fue el rescate de los dos pilotos en suelo iraní. 

 

Antonio Cots García-Aguilera Nº4 1ºB 8-04-2026

 


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