EL DÍA QUE MI MADRE
VOLVIÓ A NACER
Nunca había pensado lo que significaría perder a mi madre
porque yo nunca me lo había planteado, pero fue el día 14 de octubre de 2017, cuando
tenía apenas 7 años, el día que todo cambió. Era un día normal de fin de semana
y yo me levantaba con muchas ganas de este nuevo día soleado que comenzaba. El
día empezó como cualquier otro: desayuné leche con galletas, después estuve
haciendo los deberes que me habían mandado para el colegio y cuando por fin
terminé me puse a jugar videojuegos en mi Ipad. Todo parecía normal, mi padre
trabajando y yo jugando, hasta que de repente todo cambió. Como de costumbre,
mi madre se tomó su café y justo después fue a darse un buen baño en la ducha
para despertarse.
El chorro de agua de la ducha sonaba de fondo, haciendo
que todo pareciera normal, pero justo en ese instante mi vida y la de mis
padres cambió por completo. “pum”, un fuerte golpe se oyó en el baño en el que
mi madre se estaba duchando. Al principio ignoré ese sonido, ya que yo pensaba
que era un bote de champú que se había caído por accidente, pero me equivocaba.
Lo que se había caído no era un bote de champú, sino mi madre. Mi padre había
oído ese ruido igual que yo, y en ese mismo instante gritó con expresión de
miedo: ¿qué se ha caído, estas bien?. No hubo respuesta a la pregunta. Acto
seguido mi padre se asusto más, y con expresión de miedo y de temor se dirigió
corriendo al baño. Mientras yo continuaba en la partida, sin enterarme de lo
que ocurría a mi alrededor. Todo en silencio, pero gritos, llantos y lloros
rompieron ese silencio. Mi padre se acercó a mi llorando muy fuertemente de
tristeza y yo le pregunté: ¿qué te pasa papa? ¿por qué lloras?. Justo cuando pronuncie la última pregunta,
gritando y muy desesperado me agarro del brazo y me llevo al baño. Yo no
entendía nada. Pero cuando llegué al baño, todo cambió, lo que vi me asustó. Lo
que yo antes pensé que era el sonido de un bote de champú era mentira, lo que
había oído era el sonido de mi madre cayéndose de la ducha. El agua de la ducha
seguía sonando y al principio pensé que todo esto era una broma y que mis
padres estaban fingiendo. Mi padre seguía llorando y desesperado cogió el móvil
para llamar al 112.
Mientras el
llamaba, yo intenté sacar con todas mis fuerzas a mi madre de la ducha. No
pude, pero mi padre la sacó y la acostó sobre el suelo. Más y más gritos,
desesperación y llantos de dolor de mi padre y míos también. Si, yo también
lloraba de dolor. Mi padre me explicó la verdad, me dijo que esto no era broma,
que se había caído de verdad y que estaba inconsciente. Llantos y más llantos
de pena que fueron interrumpidos por un breve movimiento. Mi madre había
despertado. Bueno, en realidad yo la desperté abriéndola los ojos y dándola
palmaditas en los mofletes. En ese momento los llantos cesaron y mi madre se
puso en pie. Mi padre la sonrió, y yo también, pero la situación no mejoró.
Nada mas levantarse se fue directa al váter a vomitar. Sí, a vomitar.
Ring,ring,ring. El timbre sonó y la ambulancia llegó. Mi
madre ya había dejado de vomitar y estaba sentada en su cama. Por fin acudieron
al rescate y pudieron comprobar el estado de salud de mi madre. Muchos cables,
máquinas y también mucho dolor en mi interior. No me enteraba de nada y no
sabía para que servían todas esas maquinas tan extrañas que los médicos
utilizaban. Paso un rato y los médicos le dijeron a mi padre que mi madre se
encontraba bien, o eso creían, ya que al día siguiente todo cambió. Esa noche
fue tranquila pero el miedo seguía en nuestros corazones.
Al día siguiente todo parecía normal, hasta que mi madre
se empezó a marear y a sentirse mal. Ese día ya no era como el anterior, ahora
todo era mas oscuro y mas tenebroso, ya que yo no podía eliminar de mi mente el
momento en el que vi a mi madre tumbada en la ducha. Mi madre estaba bastante
mareada y fue en ese momento cuando fue al hospital San Rafael, hospital en el
que permanecería los próximos 9 días. Yo ese día lo pase con mi abuela y ella
me tranquilizó y me dio muchas fuerzas para que no lo pasará mal durante estos
días pensando en lo ocurrido.
Hospital San
Rafael, mi madre con mucho dolor en el pecho y sin poder inclinar la cabeza. La
hicieron varias pruebas, una de ellas un TAC, y tras realizarla esta prueba, la
dieron la noticia más oscura de toda su vida: la caída fue causada por un
derrame cerebral y por la rotura de una vena de la cabeza.
Atónita, asombrada, esas fueron las expresiones faciales
de mi madre al recibir esta noticia tan dura. No sabían que iban a hacer con
ella, los médicos estaban desesperados. Esa noche mi padre regresó a casa y yo
le volví a preguntar a mi padre: ¿qué le pasa a mamá? ¿está bien?. Mi padre me
respondió diciendo: tu madre se resbaló el otro día en la ducha, como ya sabes
y se ha golpeado la cabeza con la ducha. Va a estar varios días en el hospital
pero todo va a ir genial. A mi nunca me dijo que la causa de esa caída fue un
derrame, sino que me mintió para que no me preocupara. Esa noche no pude casi
dormir pensando en que no vería en toda la semana a mi madre pero por otro lado
me alegre ya que confiaba en que todo iba a ir bien.
Al día siguiente
ya era lunes, y había vivido el fin de semana más duro de toda mi vida. En
clase estaba más pendiente de lo de mi madre que de las explicaciones de los
profesores. Yo con mis amigos actuaba como lo hacía normalmente pero siempre
manteniendo el pensamiento en mi madre. Dos días después, a mi madre la
operaron de la cabeza, pero yo no sabía nada, ya que mi padre no me lo dijo
para que no me asustara. Esos días en los que mi madre estaba ingresada en el
hospital Mi abuela fue la persona con la que viví. Ella me hizo olvidarme por
un momento de lo de mi madre y me tranquilizó varias veces porque yo había días
en los que estaba llorando constantemente.
Tres días después a mi madre ya la habían operado y todo
salió muy bien. Los días siguientes mi madre estuvo en el hospital y al noveno
día mi madre regresó a casa con muy buen estado de salud y ya recuperada
completamente del accidente y sin ninguna secuela. Ese día me alegré, la abracé muy fuerte y la
di todo mi cariño por ser una persona tan luchadora. Hoy, 8 años después, me
doy cuenta de que una madre es lo más bonito que uno tiene y que un día
cualquiera puede pasarte como a mi y tener que sufrir pensando que ya no
volverás a ver a tu madre nunca jamás.
Pablo Nicolás Martín López 4ºA
Nº17, Mayo 2026
Comentarios
Publicar un comentario