jueves, 28 de mayo de 2015

Lo que quedó a medias (Juan Martín Mancheno)




Lo que quedo a medias
 Juan Martin Mancheno 1ro B
Al jugar un videojuego, al jugar futbol o al simplemente emborracharte demasiado un fin de semana, uno aprende de sus errores y esto nos ayuda a crecer ya que tenemos la posibilidad de volver a intentarlo y talvez la próxima vez, tomarnos un chupito menos que la última vez. Esta idea de volver a intentarlo o de empezar de nuevo puede darnos cierta gratitud en nuestro interior aunque talvez no prestemos mucha atención, ya que nos permite seguir avanzando y aprendiendo como personas dejando el pasado atrás pero nunca olvidándolo ya que el pasado creo quien eres hoy.
Pero, te has preguntado alguna vez si volver a empezar de nuevo tiene algo de malo. Normalmente  creemos que siempre es algo positivo y beneficioso ya que como he dicho nos vuelve más fuerte y aprendemos de nuestros errores, pero y si tuvieras que volver a empezar  constantemente aunque tú no lo quisieras, aunque no dependiese de ti?
Dejar mi país, dejar mi familia, mis viejos pero no olvidados amigos, mis costumbres y todo lo que me rodeaba fue talvez lo más duro que he hecho en mi vida ya que ahí fue donde nací, crecí, hasta los 8 años, y fue el primer lugar al que pude llamar ‘hogar’.
Dejar todo atrás no tiene nada de malo ya que significa un nuevo ambiente y un nuevo comienzo pero es el aprender a vivir sin las personas a quien más querías, rodeaban y que prácticamente creaban en una gran parte de lo que llamabas tu hogar es lo que más duele. Nos mudamos a Italia por el trabajo de mi Pa en donde tuve un poco de problemas al ser aceptado por los demás primero en Milan y luego en Roma y a pesar de que era para muchos siempre el extranjero para otros era uno de ellos y poco a poco me fui adaptando, y fuimos creando una nueva vida. A los 3 años de estar establecidos, ya acostumbrados a la sociedad e incluso empezar a ser vistos más como uno de ellos que uno de afuera, fuimos transferidos a un lugar talvez un poco demasiado exótico, a un lugar llamado India.
Nuevamente, sabíamos lo que significaba esto, y era volver a empezar de nuevo a pesar de haber creado un lugar en el que, después de un largo tiempo, pudimos llamar nuestro hogar. Ya que las personas que conocíamos ahí no solamente eran amigos pero se convirtieron en nuestra familia.
Habíamos visto y leído cosas de la India antes de llegar ahí, en donde decía por ejemplo ‘Incredible India’ y donde mostraban unos pocas de sus tantos días festivos como Holi o Diwali, donde en uno se lanzaban pintura hasta dejarte toda la cara y cuerpo manchado y en el otro encendían juegos pirotécnicos en gran cantidades hasta un punto en donde toda la ciudad quedaba totalmente cubierta por smog, un smog que llegaba a ser tan denso que cerraban las escuelas para que los estudiantes no inhalaran el aire por tanta contaminación, y eso que de por sí ya hay muchísima contaminación.
En un principio, creíamos que era un castigo y nos preguntábamos que era lo que hemos hecho para habernos merecido esto. Después de talvez un año entero o más recién logramos entender y empezar a adaptarnos a esa sociedad tan culturalmente distinta a la nuestra pero a la vez tan enriquecedora. Fue ahí donde conocimos a gente de todo el mundo ya que ahí todos éramos extranjeros y todos dejábamos nuestras diferencias atrás para convivir y bueno poder sobrevivir a la ‘Incredible India’. Fue ahí también donde empecé a aprender quien realmente era ya que fue ahí en donde tuve mi primera novia y ahora sé que a la primera nunca se le olvida.
Después de otros 3 largos años, ya con 14 años de edad, fue hora de regresar a Ecuador. Esta vez no sabía si sentir felicidad o tristeza ya que ahí también teníamos amigos en los cuales se habían convertido en nuestra familia y nosotros en la de ellos. Nos juntábamos principalmente con latinos y a pesar de saber que estábamos lejos de nuestras casas no nos importaba mucho, y fue entonces donde comprendí que podríamos estar en cualquier lado del mundo y aun así sentirnos en como en nuestro hogar.
Al llegar a Ecuador y ver nuevamente a todos nuestros familiares y amigos, nos llenó el alma de felicidad. Pero por más alegres que estuviéramos, me di cuenta que no podíamos volver a empezar donde habíamos dejado. Todo había cambiado. Todos mis amigos habían crecido, algunos familiares habían fallecido, y supimos que aunque talvez era más fácil que las otras veces tuvimos que volver a empezar.
El tener primos, abuelos y tíos lo hacía todo más fácil, ya que tenías personas con quien contar y compartir. También hice nuevas amistades y empecé a tener nuevas experiencias que nunca había tenido. Pero aun así, el simple hecho de saber que no nos moveríamos de país en algún tiempo cercano me fastidiaba, estaba acostumbrado a la idea de ser prácticamente un nómada y no esperaba el día en que mi Pa nos dijera que teníamos que irnos nuevamente. Ese fue la peor y mejor deseo de mi vida. El peor porque comprendí que solamente cuando no tienes a algo o a alguien como tu familia la extrañas sin fin y el mejor porque fuimos trasladados nuevamente a la India.
Lagrimas no faltaron ni esta ni ninguna vez que tuvimos que dejar a nuestra verdadera o falsa, familia atrás. Y una vez llegados a la India me di cuenta, también aquí, que no era lo mismo. Los de la India habían vivido su vida y nosotros también continuamos con la nuestra y todo lo que quedo a medias no se podrá continuar ni aquí ni en Ecuador ni en ningún otro lugar.
Y aunque ya conocíamos la India fue una experiencia totalmente diferente, ya que con 17 años de edad te vuelves más libre y conoces más, hasta un punto en que llegas a enamorarte de ella. Pero con el pasar de los años se hacía cada vez más difícil volver a empezar y honestamente no sé por qué. Talvez porque quieres y piensas que siempre estarás rodeado por tus seres queridos como tus amigos, tu familia o hasta por tu mascota pero sabes que no será así, y ya no dejas que fácilmente esas personas entren completamente en tu mundo a pesar de que eso sea lo que más realmente quieras, y en vez de dejar todo en la mitad tener un hogar en donde sabes que los que te rodean siempre estarán ahí aunque dentro de ti sabrás que ya no tienes un hogar, pero que el mundo se convirtió en tu hogar, estés donde estés.

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