jueves, 4 de junio de 2015

Cristina Aranda (Al otro lado)



AL OTRO LADO

Me encuentro en una sala llena de gente, por sus caras puedo observar que no están muy felices, que algo no va bien. Estoy desconcertada y empiezo a andar por la sala en busca de gente conocida.
Empiezo a andar y me encuentro a mi madre yendo de un lado para otro de la sala, parece que está rezando, ¿pero por qué?, me acerco a hablar con ella para que me explique qué hacemos ahí.
-¡Mamá! Os he estado buscando un buen rato, ¿qué hacemos aquí, dónde estamos?
- … (no obtengo respuesta)
- ¡Mamá no me ignores, esto no tiene ninguna gracia!
- … (sigo sin obtener respuesta)
Enfadada decido seguir caminando y a los 5 minutos  veo al resto de mi familia llorando, intento ir para averiguar qué pasa pero ellos también me ignoran ¡estoy harta! 

No entiendo qué está pasando, ¿qué hace mi familia en ese lugar? Y ¿qué es ese lugar?, ¿Dónde estoy? Sigo andando por la sala en busca de alguna persona que pueda responder a mi pregunta de por qué estoy aquí.

De repente veo que un hombre sale de otra sala y se acerca a mi madre, le dice algo al oído pero no logro escuchar el qué. No parecen buenas noticias ya que mi madre rompe a llorar en ese mismo momento. No puedo más necesito saber qué le pasa a mi madre y necesito consolarla pero sigue sin verme ni escucharme.

Voy detrás del hombre preguntándole qué es eso tan terrible que ha hecho a mi madre ponerse a llorar pero él tampoco me responde. Parece que nadie puede verme ni escucharme, a lo mejor estoy soñando, pero todo parece demasiado real para ser un sueño.

Sigo mirando alrededor de la sala para intentar averiguar qué es ese sitio, y de repente me doy cuenta, ¡es un hospital! Pero, ¿qué hace mi familia en un hospital?

Veo como llegan mis abuelos a la sala corriendo a abrazar a mis padres, consigo escuchar algunas cosas, mis abuelos les dicen a mis padres que todo irá bien, que tienen que ser fuertes. Escucho algo de un accidente pero no sé bien a qué se refieren.

En ese momento siento un terrible dolor en el pecho, no puedo casi respirar y al abrir los ojos me encuentro en otra sala, la luz cegadora no me deja ver bien y solo puedo escuchar algunas palabras: “!ha vuelto!, ¡ha vuelto!” “No podemos dejarla ir otra vez”.

Hay mucho ruido en esta sala y todos están pendientes de mi, parece que estoy en un quirófano y entonces lo recuerdo, recuerdo el estar volviendo a casa del colegio , por el mismo camino de todos los días sin saber que esta vez iba a ser diferente, entonces oigo el enorme ruido que produce el choque de mi cuerpo contra el coche, y puedo sentir otra vez como cada uno de mis huesos se rompe en mil pedazos, cómo mi corazón deja de latir por momentos y me vuelve el dolor insoportable de antes, siento que mis pulmones y mi corazón van a explotar, que mis párpados son de plomo imposible de levantar y oigo cada vez más lejos: “no te rindas, ahora no” “la perdemos…”

No puedo más y me dejo ir, la sensación es como si me acabara de bajar de una atracción, me siento libre.

Vuelvo a aparecer en la misma sala de antes, esta vez comprendo por qué nadie me puede ver ni escuchar, no es que me ignoren ni que sea invisible, estoy muerta.

No soporto la imagen de ver a mi familia y a todos mis seres queridos llorar por mi culpa, el miedo se apodera de mí pero sé qué es lo que tengo que hacer, es hora de irme, de dejar todo atrás.


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