sábado, 12 de diciembre de 2015

Paula Díaz Ronda (En busca de oportunidades)




Desde pequeña había escuchado a mis abuelos hablar y contarme historias de cuando eran jóvenes, mi abuela siempre me repetía: “Cuando  tu padre nació en Ginebra…”  y continuaba con una historieta, diferente cada día, que conseguía captar toda mi atención hasta que finalizaba. Pero nunca se me había ocurrido plantearles todas las dudas que me surgían cada vez que les escuchaba hablar o recordar momentos de esa época o simplemente preguntarles por aquella historia que tanta intriga generaba en mi cada vez que lo pensaba.

Una tarde, después de una de las típicas comidas deliciosas de mi abuela, de esas en las que si pruebas una cucharada más explotas porque has accedido a comerte hasta la última cucharada de ese plato que sobresalía por los lados… me encontraba sentada en el sofá  ; a la derecha tenía a mi abuelo y a la izquierda tenía a mi abuela y de pronto miré a mi abuelo y le dije: “Abuelo, sigo sin entender que se os perdió en Suiza…" y acto seguido sus caras se iluminaron , empezaron a reír y mi abuela sin  darme tiempo para reaccionar comenzó: “ Eran los años 60 y tu abuelo y yo estábamos recién casados y debido a la situación laboral de España en ese momento, decidimos que irnos a Suiza era la mejor opción  para nuestro futuro. Tu abuelo fue unos meses antes y allí efectivamente comprobó que había las oportunidades de trabajo que íbamos buscando. Y así fue pronto nos encontrábamos allí con una maleta pequeña que compartíamos los dos, un poco asustados he de reconocer pero con muchas ganas de trabajar y sobre todo mucha ilusión. Tu abuelo trabajaba pintando coches en un pequeño taller, trabajaba duro todos los días ni si quiera tenía descanso los sábados y domingos… Por otro lado, yo trabajaba limpiando oficinas, una de ellas era la de la ONU y nunca se me olvidara  el día que asesinaron a Kennedy fui una de las primeras personas en enterarme, antes de que hicieran  pública la noticia,  se formó un  alboroto tremendo y pronto pude leerlo en los logotipos. Trabajé 5 años hasta que nació tu padre, aunque tu abuelo seguió trabajando ya que mandábamos parte del dinero que ganábamos a nuestros padres para ayudarles. Recuerdo con mucho cariño esos años de mi vida, a pesar de que la vida allí era difícil por el idioma que poco a poco íbamos dominando, hicimos muy buenas migas con los demás españoles y creamos un fuerte vínculo entre nosotros al encontrarnos lejos de nuestras familias.
Estuvimos allí hasta el año 1974 que decidimos volver aquí, cuando conseguimos ahorrar el dinero suficiente para comprarnos una casa. El franco suizo era mucho más valioso que las pesetas y nos permitía ahorrar mucho más. Gracias a esos años desde que nos jubilamos hemos podido cobrar una pensión desde Suiza que complementa la que nos da la Seguridad Española, no fue una decisión fácil pero ya lo creo que mereció la pena. “

Cuando terminó me costó volver  la realidad porque me había enganchado completamente, por fin comprendí todo y aunque todavía hoy sigo teniendo muchas dudas que les sigo preguntando y nunca me canso.

Mi padre no me para de repetir que a mi hermano y a mí nos tocará irnos a trabajar a países extranjeros aunque la economía es global ahora mismo mis abuelos ya lo comprobaron hace 50 años. A veces la vida te lleva a donde menos te lo esperas y tienes que tomar decisiones duras pero necesarias para labrar tu futuro.

La historia de mis abuelos me parece un claro ejemplo, una experiencia llena de valentía para compartir.



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