domingo, 13 de marzo de 2016

Almudena Enamorado(Cosas que echas de menos y de más)



COSAS QUE ECHAS DE MENOS Y DE MÁS
Viajes. Idas, venidas, vuelos retrasados, vuelos perdidos, maletas  que tardan 1 hora en aparecer , escalas de mil horas …
Para mi uno de los mayores placeres de esta vida es viajar. Viajar te abre la mente, viajar te hace cambiar. Puedo afirmar que viajar a menudo estos dos últimos años me han hecho ser una persona totalmente diferente. Gente increíble que no hubiese conocido y experiencias que no hubiese tenido si no hubiese viajado han hecho que no sepa lo que es el racismo, la homofobia o parecidos.
Eso si, todo el mundo habla de lo bonito que es viajar pero no de lo duro que es viajar solo cuando eres joven.
Recuerdo mi primer viaje oficialmente sola en 2014.
Madrid,  con destino a Houston haciendo escala en Miami. No llevaba azafata asique me tenía que buscar la vida. Recuerdo que nada más despedirme de mis padres y pasar el control de seguridad me sentí como un pájaro fuera de su nido. Ahora estaba sola , nada ni nadie me iban a proteger en las próximas horas que acabaron siendo 19 horas viajando sumando la escala y las horas que retrasaron mi vuelo. Después de 3  horas de retraso   pude coger mi primer avión, recuerdo que mi madre me había comprado valeriana para dormir y no tener que soportar a mi mayor enemigo el jet lag.  Pobre de mí que por querer dormir me tomé dos pastillas  creyendo que no me harían efecto. Me quedé tan profundamente dormida nada más llegar a mi asiento , hasta tal punto que me desperté 8 horas después aterrizando en Miami , obviamente me había saltado la cena y el desayuno. Total que me volvieron a retrasar el vuelo y tuve que esperar como unas 6 horas y después de haber comido, me quedé dormida en el suelo en medio del aeropuerto de Miami, sin wifi , con mi mochila de almohada y abrazando mi maleta con las piernas, todavía sigo preguntándome cómo no me robaron.
19 horas después finalmente llegué a Houston, pero una de los momentos que más odio al viajar son dos momentos: 1 cuando tienes que salir del avión y el 2 al esperar frente a una pantalla tu maleta. 1 hora esperando mi maleta. En esos momentos me juré que no volvería a viajar, se me olvidó que algún día tendría que volver a Madrid. Esta parte de viajar casi siempre es igual pero luego hay cosas que jamás pensé que echaría de menos, vamos a hablar de esto.
En mi vida había pensado que echaría de menos el aceite de oliva, ¿y el agua de Madrid? bueno incluso el agua de mi pueblo sabe mejor que las de muchos países en los que te ves obligado a gastarte más dinero en agua que en comida  o a vomitar porque te sienta mal.
La comida, la comida de España es lo que más echo de menos cuando salgo, lo primero que hice al volver de Houston fue comer lentejas en pleno agosto de mi abuela y comerme un buen gazpacho.
 La barra de pan al comer y la siesta. La siesta está mal vista en la mayoría de países que he estado, lo ven como una pérdida de tiempo, y yo sin mi siesta de media hora no soy persona. El metro, eso si que se echa de menos, en EEUU dependes totalmente del coche y en otros países el precio se dispara. Un sencillo en Suiza para el tranvía te cuesta 4.50 euros  así fue como decidí colarme y hacerme la española cada vez que me pillaba el de seguridad.
El placer de una terraza de Madrid, eso no tiene precio, el buen tiempo  de Madrid y los precios  asequibles para poder comer o cenar o fuera.
El jamón serrano definitivamente fue lo que más eche de menos y uno de los mayores pecados que he visto es  a un americano cocinando a la plancha el jamón serrano porque según ellos es carne cruda. Jamás volveré a llevarle a un americano  jamón serrano.
Pero hay cosas que se echan de menos cuando vuelves. Lo que me enamora de los países de fuera es la educación, el respeto, la diversidad de idiomas, creencias religiosas, culturas y mil cosas más.
Las faltas de respeto que he visto en clase o en la calle no las he visto fuera, no estoy diciendo que no las haya pero por lo menos yo no las he visto. Por ejemplo el patriotismo tan mal visto por algunas personas, algo que respeto pero que no suelen respetarme a mí. Cuando salgo de España tengo libertad total para llevar una bandera del país del que soy sin que nadie me diga nada o me llame facha. Respecto a la moda igual, vas fuera y ya puedes llevar un sombrero con una gallina que nadie te va a decir nada.  La educación de la gente al atenderte o si te pasa algo en la calle te ayudan inmediatamente o  por ejemplo, aunque ya sé que es raro para nosotros, recuerdo ir por EEUU y que hubiese gente que me dijese buenos días sin conocerme de nada o que me sonreía.
La gente que haya viajado fuera de España me entenderá o no esto solo ha sido mi experiencia   y vivencias personales, los que no habéis viajado mi recomendación es que la mínima oportunidad que tengáis para ir fuera que la cojáis, viajar te abre la mente y te hace ver el mundo desde otro punto de vista.
Aunque España me encante, siento decir que con 16 años tengo claro  que algún día, no se si cercano o lejano, dejaré mi siesta y mi jamón serrano por la educación, respeto y todas las cosas de los países de fuera.



Almudena Enamorado Rodríguez.

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